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Anecdotario: El Clásico sin Messi ni CR7

 2007. España. Un país que conoció el Spanish way of life una década antes, pero que ahora enfrentaba nuevos retos. La tregua con ETA había finalizado. Casi 450 días de cese al fuego terminaron en junio de 2007 cuando esta organización terrorista decidió retomar las armas. La crisis económica por la llamada “burbuja inmobiliaria” estaba a punto de estallar sin siquiera dimensionar las consecuencias que esto tendría en todo el país.

 

El periodo de bonanza en España había concluido en términos económicos. A la inversa, las pinceladas del futbol español presagiaban algo bueno en el futuro. La selección iba bien (ganaría la Euro un año más tarde), al tiempo que Real Madrid y Barcelona, equipos con una eterna rivalidad político-deportiva, estaban a punto de llevar El Clásico al siguiente nivel. Bajo ese contexto, Merengues y Blaugranas jugaron el 23 de diciembre de 2007 en el Camp Nou, la última ocasión que se enfrentaron sin Cristiano Ronaldo ni Lionel Messi en su XI titular. En la memoria colectiva no se recuerda mucha emoción en las áreas, razón suficiente para temer que este patrón se repita en el clásico de hoy.

 

De los 22 que jugaron el encuentro sólo 10 siguen en activo, cuatro del Barcelona (Iniesta, Yaya Touré, Xavi y Eto’o) y seis del Madrid (Casillas, Ramos, Pepe, Sneijder, Robinho y Júlio Baptista). ¡Quién diría que este último fue el héroe del encuentro!

 

El encuentro no fue el show futbolístico que hoy vivimos. Escasas llegadas al área en el primer tiempo fueron el común denominador. Apenas hubo dos tiros importantes cortesía de Xavi y Ronaldinho, pero Casillas los atajó sin mayor dificultad. Sin embargo, un pase de Robinho recompuso la trayectoria de un balón disputado en campo blaugrana y se convirtió en pase de gol a Júlio Baptista quien, con su pierna derecha, fusiló a Víctor Valdés. El balón tocó la red en la parte lateral. Celebró el único gol del juego con puño en alto, siendo esto lo más emocionante del primer lapso.

 

En el segundo tiempo la experiencia de Deco, Ronaldinho y compañía no pesó. Se tuvo que recurrir a jóvenes “promesas” como Bojan o Giovani dos Santos sin éxito alguno. El campo pareció haberse quedado sin áreas porque hubo pocas aproximaciones de gol. Solo un contraataque más un mal rechace de Abidal le dieron sabor al último tramo del partido, pero Valdés estuvo atento y evitó el autogol.

 

Este rápido recuento hace pensar que, a 11 años de distancia, parecía un juego más en el calendario. Incoloro e insípido a pesar de la calidad de los jugadores de aquel entonces. La lógica indica que Messi y CR7 dinamitaron la rivalidad con su talento.

 

Una década después, bajo circunstancias diferentes, El Clásico no tendrá a esos estandartes de los dos equipos, provocando incertidumbre en cuanto al espectáculo que se dará en el campo.

 

Desde cualquier ángulo, todos los que intervienen en el juego corren un riesgo este domingo: para el Madrid, seguir hundidos en La Liga; para el Barcelona, perder ante un rival que no la pasa bien; y el aficionado común, no ver magia ni emoción en un partido que lo acostumbró a emocionarse, en ocasiones, hasta de más.

 

@alfredo_crosby 

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