Destacado Imprenta Lo de hoy

Cuando el orgullo es lo único que cuenta

Por: César Cuervo


México recibirá a Trinidad y Tobago en San Luis Potosí para un encuentro en el que en papel ya no se juega nada ninguna de las dos selecciones. El Tricolor ya está calificado con 18 puntos, mientras que los caribeños se encuentran sin posibilidades  de llegar a Rusia con apenas tres unidades.

Sin embargo, es el orgullo el que está en juego. La Selección Mexicana, al ser el llamado “Gigante de la CONCACAF”, está obligada a buscar el liderato en el Hexagonal Final. Y para eso, tendrá que sacar resultados positivos ante Trinidad y Honduras en las dos últimas jornadas.

Dicha obligación se aumenta debido a que el combinado nacional no termina al frente en un Hexagonal desde la eliminatoria para Francia 98, cuando Bora Milutinovic clasificó a México sin problemas y fue cesado apenas unos meses antes de la justa veraniega.

Del otro lado, los isleños son un equipo sin tradición futbolera que apenas hace 11 años disputaron su primer mundial y ahora, en los tres últimos ciclos mundialistas han regresado a su normalidad: ser el último en el Hexagonal Final de la zona. Pese a ello, intentarán cerrar de la mejor forma al dar una sorpresa a México, o al menos incomodar, en tierras aztecas.


EL DÍA QUE TRINIDAD AYUDÓ A MÉXICO PARA CALIFICAR A UN MUNDIAL

Un 7 de octubre del 2001, Trinidad y Tobago ayudó a México para calificar a la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002. No es broma, los caribeños rescataron el barco de una selección mexicana que parecía condenada a quedar fuera de aquella justa veraniega.

México estaba en cuarto lugar, fuera del Mundial y todavía faltaba la aparición de Honduras, que se enfrentaba a Trinidad, último lugar de aquel Hexagonal con apenas un punto conseguido hasta ese momento.

Una goleada era de esperarse y eso hubiera significado el adiós para el combinado nacional, sin embargo, Trinidad y Tobago derrotó 1-0 a Honduras y con eso los centroamericanos bajaron hasta el cuarto puesto por diferencia de goles.

Con doblete de Cuauhtémoc Blanco y uno más de Paco Palencia, la Selección Mexicana consiguió su boleto a Corea-Japón 2002, pero antes tuvo que depender a un cuadro trinitario con apenas un punto en ocho jornadas disputadas.


PAGANDO EL FAVOR DE VUELTA

Cuatro años después, México llegó a la última jornada del Hexagonal en Trinidad y Tobago con el boleto asegurado. Los caribeños aún peleaban por un lugar en el que sería su primer y hasta ahora único Mundial.

Sorprendentemente (y para algunos sospechosamente, considerando que el Trinitario Jack Warner dirigía la CONCACAF), México cayó en Trinidad, dejó ir el liderato del Hexagonal y permitió que de forma histórica, esa selección jugara una Copa del Mundo.

Mientras algunos reclamaban corrupción, lo que sucedió en realidad es que ambas selecciones se pusieron a mano.


@elCesarCuervo

Comments

comments