De los bardos Destacado

Dejar la casa, buscar un hogar

Es la despedida, la última aparición aquí. La tristeza es inminente en cada rincón del Estadio Azul. Con o sin reflexionar, el aficionado cementero ha llamado a este lugar “casa” y no “hogar” a lo largo de 22 años. Sí, aunque parezcan sinónimos existe una sutil diferencia. La casa es la manera genérica de llamar a una construcción que es habitada por alguien, mientras que el hogar tiene como distintivo el sentido de pertenencia, el lugar que hace sentir cómodo y feliz al inquilino; eso que el equipo y la afición buscaron desde 1996 sin mucho éxito.

Difícil llamar hogar a un lugar en el que los equipos que fungieron como locales no levantaron ningún título de liga. Ya había sucedido con América, Necaxa y Atlante, ahora le tocó al anfitrión más reciente, Cruz Azul. Cuatro de ida y dos de vuelta son el número de finales ligueras disputadas por los Celestes en el Azul y en sólo una ocasión ganaron el campeonato, pero en León. Hacer sentir al propio como extranjero se volvió una de las “características” del coloso de la colonia Nochebuena.

Súbitamente llegan recuerdos a la memoria. Desde los más bellos hasta los terribles. Imposible no dejar de lado las finales perdidas, la racha de torneos sin liguilla o la creación de un neologismo –cruzazulear–, pero ¿y lo bueno? Tener una afición que sigue ahí a pesar de todo lo anterior. Aun con las críticas, lamentos e insultos, están presentes para ver y apoyar a La Máquina.

Resulta curioso imaginar que este último partido tiene como esencia una corrida de toros, practicada en el recinto de al lado. Los espectadores asisten sabiendo ya el final de la historia. En la fiesta brava, se entiende que después de cierto tiempo al menos uno morirá, ya sea el toro o el torero. Pero en este óvalo azul no son los actores del juego quienes perecerán, sino el escenario como tal. Así es, hemos asistido, visto y/o leído la muerte del Estadio Azul, futbolísticamente hablando.

En tanto que el presente se encarga de robarse los últimos suspiros del estadio, Cruz Azul y sus aficionados visualizan su futuro cambio de sede como un retorno a las glorias que le otorgaron a la institución la etiqueta de grande. Basados en la idea de “todo lo pasado fue mejor”, el Estadio Azteca se ve como el lugar en el que regresarán los años buenos, en el que todo será más bello; ese que llamarán de nueva ocasión “hogar” a pesar de que no lo sentirán como tal, puesto que ya tiene a un inquilino amarillo viviendo ahí. Entonces, ¿también le dirán casa?

El final está aquí. No hay nada más que agregar a esta historia. Sólo queda apagar las luces, cerrar las puertas y guardar la llave como último recuerdo. Es momento de dejar esta casa y comenzar el errante camino en busca de un hogar.

@alfredo_crosby

Alfredo Gutiérrez
"El segundo lugar es siempre el primero de los perdedores"... Ayrton Senna. Incursionándome en el periodismo deportivo. Los deportes, mi pasión. Los medios de comunicación, mi futuro hogar. El futbol, el hockey sobre hielo y el futbol americano son mis más grandes aficiones.

Comments

comments

Conoce al autor

Alfredo Gutiérrez

Alfredo Gutiérrez

"El segundo lugar es siempre el primero de los perdedores"... Ayrton Senna. Incursionándome en el periodismo deportivo. Los deportes, mi pasión. Los medios de comunicación, mi futuro hogar. El futbol, el hockey sobre hielo y el futbol americano son mis más grandes aficiones.