De los bardos Imprenta

Dos gritos así en la tierra como en el cielo

Cada vez que estos colores se encuentran en este espacio es un regreso al mismo inicio de la historia: 20 de noviembre de 1952, el día que el Estadio Olímpico Universitario abrió sus puertas por primera vez, engalanado, con el partido estudiantil por excelencia: Poli-Universidad.

Esta vez, final de temporada regular. Justo lo contrario a lo apuntado por los calendarios, pero la agenda social de la Ciudad de México forzó que el duelo fuera pospuesto y ahora con más sabor a postemporada que a jornada inaugural. Y de hecho, aunque era prácticamente un hecho que Pumas CU ya era segundo lugar de la Conferencia Verde de la ONEFA, para Águilas Blancas representaba la oportunidad de no viajar a Monterrey y enfrentar al equipo con la posición de honor en la temporada: Auténticos Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

En la tribuna, historia pura: esencia escolar con sabor a los mambos de Pérez Prado, uno dedicado a cada escuela: ¡Preparatoria Campeón! y ¡A la Cachi Cachi Porra! rezan los pasajes más famosos. Pero obvio, los iconos son los dos gritos que enaltecen el azul y oro y el guinda y blanco: ¡Goya! y el ¡Huelum! que entiende dos hogares: Zacatenco y Casco de Santo Tomás.

Hay una simbiosis. Quizá para cada fracción no haya grito más desagradable, pero cada vez que la tribuna de enfrente prepara los brazos y los agita al ritmo de su aliento, el otro lado sabe que es momento de responder: así se van los partidos, entre cada una de las porras. Cada una más fuerte que la otra con cualquier pretexto: un primero y diez, una tacleada o el simple placer de comenzar el diálogo semiótico e identitario: unos para ir al cine y cachondear, mientras que el otro aludía a la reunión de compañeros llamada “huelga”, añadiendo toques para tener un contrapeso al grito felino.

Pero en el campo, el diálogo sólo tuvo un interlocutor en el partido: Pumas CU, de a siete, el marcador establecía distancias y aunque Águilas Blancas tuvo una extraordinaria marcha ofensiva en el tercer cuarto, todo estaba dicho y los locales todavía concretaron un remache para poner los cartones 31-10 y así, confirmar que el siguiente partido de nuevo tendrá a las dos casas de estudio más tradicionales de los emparrillados y del país, ahora frente a Burros Blancos.

¡Goya! y ¡Huelum! Ecos eternos en el México 68. Historia que se escribe campaña tras campaña, una temporada cuando acaba la anterior, de generación en generación. Dos gritos que entienden ambos lados del ovoide, de las ciencias y que ahora espera uno y quizá dos encuentros que definan al próximo campeón del futbol americano estudiantil y por qué no, soñar con que las dos ligas que hoy comprenden la disciplina, vuelvan a juntarse en una sola fiesta.

 

@omarrgc 

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic