Destacado Lo de hoy Miscelánea Uncategorized

El Cowboy del Country Club

[dropcap]U[/dropcap]na de la pequeñas aventuras que mis amigos y yo teníamos en nuestra infancia era entrar de manera ilegal a un club deportivo que contaba con todo tipo de espacios para hacer deporte y convivir socialmente. La estrategia para entrar era mandar por delante al único de nuestro grupo que tenía membresía al club y hacerlo mostrar su credencial en la pequeña ventanilla de la entrada mientras el resto de nosotros gateábamos por debajo de dicha ventana, fuera de la vista de la persona encargada de tomar nota de los miembros que ingresaban.

Una vez adentro aprovechábamos las instalaciones en su totalidad pero existía un espacio muy especial para mi, uno que tenía características particulares que yo no había encontrar en ningún otro lugar. Al final del largo campo de golf, a un costado del hoyo 18, un bar / restaurante hospedaba a los golfistas que habían terminado su jornada deportiva. Es aquí donde me topé por primera vez el lado más casual de los adultos y la cara del golf que nunca asociamos con el juego. Los señores golfistas maldecían, fumaban, tomaban de más y se insultaban gozosamente. La supuesta elegancia y prudencia que asociaba con el golf chocaba con estas imágenes de un club de sinvergüenzas que se desahogaban después de una pesada semana de trabajo.

Desde entonces, siempre que veo a un golfista profesional tomar una postura perfecta, sostener suavemente su bastón número 5 y hacer una serie de swings de práctica, pienso en el hombre detrás de esa imagen, en aquel que está ansioso por terminar y tomar varias cervezas frías, el que le roba unos cigarros a su amigo porque él no fuma en casa, el que sólo la quiere pasar bien por lo menos un rato, en compañía de sus amigos. John Daly es un golfista de éstos, sólo que él no tiene un lado mesurado.

AT&T Pebble Beach National Pro-Am - Round TwoEn los 98 años de existencia de la Asociación Profesional de Golfistas de América (PGA) solamente un puñado de profesionales han logrado tener una exposición cultural similar a la de las estrellas de otras disciplinas deportivas. Por ser un deporte asociado con la paciencia, la técnica y el bajo impacto, el golf rara vez domina el ciclo de noticias hambriento por espectáculo y energía. No es sorpresa que actualmente el nombre más reconocible en el golf profesional es el de Tiger Woods, un hombre que por más de 10 años no consecutivos sostuvo la posición número 1 como el mejor jugador en el mundo pero que para muchos es simplemente “el golfista que engañó a su esposa modelo y después empezó a jugar horrible”. Tristemente la prensa y el público adora los tropiezos de las figuras públicas y las aparentes malas decisiones que llegan a tomar, pero entonces ¿porqué nadie está hablando de John Daly?

En 1991, durante el Campeonato de la PGA, uno de los jugadores tuvo que retirarse un par de días antes del comienzo del torneo para estar con su esposa quien se encontraba embarazada. Necesitados de un reemplazo, los organizadores sacaron su lista de suplentes, un grupo de novatos emocionados por pasar a las grandes ligas. Dada la premura de la invitación, los primeros ocho jugadores citados no podían llegar a tiempo al Campeonato pero John Daly, número nueve en la lista, aceptó y viajó a Indiana listo para jugar. Unos días más tarde, Daly fue coronado como el ganador del Campeonato de la PGA 1991.

BRITAIN OPEN GOLF

Él continuó su trayectoria victoriosa durante la década de los noventa, obteniendo gran reconocimiento por un driver (dentro del golf, el golpe inicial en cada uno de los hoyos) de más de 270 metros en promedio, es decir, el largo de tres campos de fútbol americano. Su potencia en el swing se complementaba con un carácter vigoroso que se manifestaba en berrinches en medio de  los torneos, consumo de sustancias en exceso y parrandeo con mujeres que querían estar cerca de Long John. Daly, con su distintivo cigarrillo en el campo y cabellera rubia corta por delante y larga por detrás, era la figura que el golf profesional necesitaba para atraer ojos al deporte y encontrar un terreno en común entre los profesionales y los espectadores que soñaban con tener los millones de dólares que los golfistas ganan. Pero al mismo tiempo que Daly decaía en su juego, su comportamiento dejó de ser celebrado por sus seguidores y para muchos cayó en el olvido. Hasta ahora.

john-daly-i-was-young-and-dumb-in-the-90s-but-i-had-a-lot-of-fun

Rondando los espacios olvidados del internet me topé con la noticia que una canción del género Country que Daly había compuesto estaba sonando constantemente en una muy popular estación de radio por satélite. La sorpresa para muchos es que “I Hit It Hard”, un tema de Country Rock bastante pegajoso, era cantada por John Daly. La sorpresa para golfista es que esa canción la había lanzado hace cuatro años y la gente había ignorado su faceta como cantante. Con dos álbumes bajo el brazo y colaboraciones con artistas como Willie Nelson y Darius Rucker de Hootie & The Blowfish, Daly había extendido sus sueños al mundo de la música pero sin perder esa personalidad que lo había hecho sobresalir veinte años atrás; su carrera como golfista continúa con vida y sus dudosas hazañas no se detienen, como su insistencia en manejar su camioneta RV de un torneo a otro para poder instalar una mesa afuera de las instalaciones y vender personalmente mercancía de su marca LoudMouth o utilizar a una aspirante a modelo para detener con su boca una pelota de golf sobre una tee para golpear la pelota con su bastón (algo que gusta hacer cada vez que lo retan). Es claro que la letra de “I Hit It Hard” es autobiográfica cuando canta “Sigo tomando riesgos / viviendo a lo grande”.

John Daly me recuerda mucho a los señores que poblaban el bar en el country club que frecuentaba de pequeño. Su manera de desenvolverse en el ambiente sofocante de un deporte estricto y elitista es atrayente y revela el lado humano de un mundo que aveces ya está fastidiado de guardar silencio por 18 hoyos y solamente quiere fumar un cigarro, tomar unas copas, actuar impulsivamente y cantar una canción Country.

Arturo Jiménez

Arturo R. Jiménez
Ha colaborado para Rolling Stone México, La Ciudad de Frente, Ibero 90.9 FM, Me Hace Ruido, The Fader, El Universal, Fusion Magazine, The Playlist y Ensamble. Actualmente conduce el podcast Profesionales, es realizador de cine documental y trabaja en proyectos dentro del área de curaduría de arte contemporáneo.

Comments

comments

Conoce al autor

Arturo R. Jiménez

Arturo R. Jiménez

Ha colaborado para Rolling Stone México, La Ciudad de Frente, Ibero 90.9 FM, Me Hace Ruido, The Fader, El Universal, Fusion Magazine, The Playlist y Ensamble. Actualmente conduce el podcast Profesionales, es realizador de cine documental y trabaja en proyectos dentro del área de curaduría de arte contemporáneo.