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El Outsider

Por: Tatiana Briseño

El 12 de octubre de 1968, nuestro país celebró el inicio de los Juegos Olímpicos, bajo la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz. Sin embargo, sólo 10 días antes de la inauguración, México había pasado por una matanza memorable en la historia de las tierras aztecas, que tuvo lugar en Tlatelolco. La cifra de jóvenes asesinados es aún desconocida, pero este acto de cobardía fue opacado por los bautizados “Juegos Olímpicos de la Paz”.
Durante la justa veraniega, los mexicanos no fueron los únicos inconformes con la situación que sucedía en el país, pues el atleta afroamericano Tommie Smith, junto con su compañero John Carlos, levantaron el puño al aire en su premiación, mientras sonaba el himno nacional de los Estados Unidos para protestar por la segregación racial dentro del país de las barras y las estrellas. Hoy, 49 años después de estas protestas por tensiones raciales, la historia se vuelve a repetir, pero con un factor diferente, pues ahora el Presidente de los Estados Unidos es el principal motivo de las protestas de diversos jugadores.
Esta historia empezó en 2016, cuando Colin Kaepernick, entonces mariscal de los 49ers, se arrodilló durante el himno de los Estados Unidos. Posteriormente declaró: “No me levantaré a mostrar mi orgullo por un país que oprime a las personas negras y de color”, y es que las cifras de segregación arrojadas en ese año fueron bastante preocupantes, pues más de 250 afroamericanos fueron asesinados a manos de policías, quedando impunes varios casos. Con el paso del tiempo, las protestas dentro de los emparrillados fueron creciendo, y un hecho clave sucedió en el inter, el cambio de Presidente, de Barack Obama al republicano Donald Trump, que es magnamente conocido por su manera de opinar, a través de Twitter, sobre todo lo que sucede en el país y en el mundo.
Trump satanizó inmediatamente las acciones de Kaepernick, y ahora, teniendo el total poder de los Estados Unidos, comentó en una conferencia de prensa: “¿No les gustaría que los dueños de los diversos equipos de la NFL despidieran a los jugadores que le faltan el respeto a nuestra bandera? Deberían de decirles: ¡Sal del campo ahora mismo, hijo de puta, estas despedido!”. Ante esto, se dio algo inédito en el mundo del deporte, pues sin importar género o raza, atletas de distintos deportes se han unido para darle a conocer al Presidente que él no puede dividirlos.
La NFL en su mayoría realizó el ‘kneeling’ durante la semana tres, y este acto se contagió a la NBA y a la MLB, donde Bruce Maxwell de los Atléticos de Oakland fue el primero en arrodillarse. Varios, si no es que casi todos los atletas y dueños de los equipos de la NFL, han declarado la calidad de unidad en la que se encuentran, pues no dejarán que Trump consume una guerra interna en sus planteles.
Siendo el Presidente un referente automático del país por el cargo que ostenta, está siendo refutado por los ídolos de Estados Unidos, los deportistas, que además de ser estrellas dentro de sus equipos, muchos son ejemplos de vida y grandes altruistas. Normalmente el mundo del deporte y el gobierno llevaban la fiesta en paz, y ahora ese vínculo se encuentra fracturándose poco a poco, pues los jugadores están usando el himno como un vehículo para expresar su inconformidad por la penosa situación que viven muchas personas de color en Norteamérica.
No olvidemos el trasfondo de esto, pues Donald Trump se está llevando el protagonismo por un hecho inaceptable: la ley de Estados Unidos no está protegiendo a las personas de color, y después de una lucha incansable de las personas afroamericanas por la igualdad, el Presidente se encuentra auspiciando la segregación, que tal vez nunca desapareció, simplemente se quedó en el aire, esperando a que alguien como Trump llegara a ponerla de nuevo en las tierras norteamericanas.
Con ojo crítico, recordemos que los jugadores no están ‘faltándole el respeto a la bandera’ como dice Donald Trump, pues si nos vamos a los términos legales, usar la bandera de Estados Unidos como algún tipo de vestimenta, eso es irrespetuoso, sin embargo, hincarse durante el himno no lo es. Los jugadores están gritando silenciosamente por aquellos que han sido asesinados o amenazados por el simple hecho de no ser de piel blanca, y la persona que debería ahondar en el tema para encontrarle solución, es un outsider en su propio país.

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