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El Pañuelo Rojo: Tercer Strike para Cuba

La Habana fue, en su época, el centro vacacional icónico para Estados Unidos. La joya de la corona caribeña, con todo y la mafia de sus vecinos al norte. Fulgencio Batista subió al poder y todo siguió igual: el paso libre para el tío Sam y sus corporaciones. Incluso Arthur Gardner, embajador del país en Cuba dijo que el general Batista siempre se decantó por su nación.

Pero estalló la revolución y la política se convirtió en una frontera más amplia que el Golfo de México. Estados Unidos quitó el apoyo a Batista y ello significó uno de los bastiones para que Fidel Castro se alzara en el poder.

En un principio, el gobierno de Dwight Eisenhower reconoció a Castro, pero al poco tiempo, con la expropiación de empresas, desencadenó en acciones por ambos países que llevaron a restricciones comerciales, incluyendo compra de azúcar y venta de petróleo, lo que llevó a la isla a una recesión muy agresiva.

Por su parte, Fidel fortaleció relaciones con la Unión Soviética, por lo que Estados Unidos autorizó el entrenamiento militar a emigrados cubanos para iniciar una guerrilla y derrocar al General Castro. El episodio es conocido como la Crisis de Misiles en Bahía de Cochinos.

Unos meses después toda relación se fracturó y un 7 de febrero de 1962, Estados Unidos rompió relaciones con Cuba.

Ello llevó a cambios deportivos complejos, particularmente en el beisbol, donde Rogelio Álvarez, primera base, quien debutó en 1960 en la “Gran Carpa” tuvo que regresar a la isla, aunque escapó tres años después vía México para ser vendido a la Pacific Coast League por su conjunto, los Senadores de Washington, con quiénes no pudo reportar en el campamento de primavera.

Y es precisamente el beisbol lo que ha mantenido la relación entre ambas naciones con un hilo. Más allá de los jugadores repatriados, el nuevo milenio parecía traer un sentimiento de unión y las Ligas Mayores de Beisbol llegaron a un acuerdo para que los Baltimore Orioles, quiénes no pudieron jugar en La Habana en 1960 por la Revolución, jugaran dos partidos de exhibición ante la Selección Nacional de Cuba en cada una de las sedes. En ambos casos, ganó el visitante.

En el duelo del Estadio Latinoamericano, Scott Erickson lanzó siete entradas con cinco imparables y una carrera, mientras que Charles Johnson adelantó a los emplumados con dos carreras vía cuadrangular en el segundo episodio. Pero Cuba apretó y nueve entradas no fueron suficientes. En la parte alta del undécimo episodio, Harold Baines conectó un productor en los spikes de Will Clark. Cuba con dos corredores en base, no pudieron acercarse y los estadounidenses se llevaron el juego.

La visita en Cadmen Yards estuvo lejos de ser un duelo cerrado. Con seis carreras en dos episodios (2nda y tercer entrada), Cuba manejó el partido que sentenció con cinco anotaciones en la parte alta de la novena, que aunque Baltimore se acercó con tres en la parte baja no fue suficiente más que para dejar las anotaciones a la mitad: 12-6 en favor de los cubanos.

Daniel Castro, por cierto, medalla de plata en beisbol durante Sydney 2000, conectó cuatro de cinco turno, con dos carreras remolcadas y anotó en cuatro ocasiones. Del otro lado, Calvin Pickering en su primer juego con el conjunto de Grandes Ligas se llevó tres pifias en su estadística.

Después de ello, pasaron 15 años para que un equipo de la isla viera a uno de la Gran Carpa y viceversa. En el marco de la recuperación de relaciones diplomáticas en el gobierno de Barack Obama y Raúl Castro, quienes iniciaron un diálogo que desembocó con la liberación de prisioneros en Cuba y con la celebración de otro partido de beisbol entre conjuntos de ambas naciones.

Y así, el Estadio Latinoamericano volvió a tener un encuentro Cuba-Estados Unidos. Los Tampa Bay Rays fueron los invitados en la última ocasión el 22 de marzo de 2016, ganando el partido ante el conjunto isleño con pizarra de 4-1.

Sin embargo, el final feliz parece no terminar de llegar, cuando el actual presidente de Estados Unidos declaró que el proyecto iniciado por Barack Obama que habría un cambio en las relaciones en torno a Cuba, sobretodo para evitar los cruces ilegales por parte de los peloteros fue roto, por lo que el playball difícilmente se volverá a escuchar en el corto plazo con dos novenas de estos países.

 

@omarrgc

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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