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El pináculo del “player power”

En las últimas 3 semanas, el Chelsea se ha robado las portadas del lunes en un par de ocasiones, pero lamentablemente para su causa ha sido por el descontrol que a últimas fechas es recurrente al interior del club londinense; primero llevándose una goleada de 6-0 en casa del Manchester City, para después repetir el domingo perdiendo la final de la Copa de la Liga, de nueva cuenta con el equipo de Pep Guardiola como contrincante.

La nota debió ser la capacidad de respuesta que mostró el cuadro de Maurizio Sarri al shock vivido apenas 14 días atrás, o la decisión del técnico italiano de sentar a Gonzalo Higuaín para jugar con Eden Hazard como falso nueve, sin embargo, fue Kepa Arrizabalaga, portero español del equipo, el protagonista de esta bochornosa escena.

A pesar de que tanto el estratega como el arquero declararon que la situación había sido una falla de comunicación entre el cuerpo médico, el jugador y el técnico, fue evidente para los asistentes presentes en Wembley, los televidentes, e incluso ajenos al futbol que se toparon con el video en redes sociales, que lo ocurrido en los minutos finales del tiempo extra, fue una total falta de respeto.

Con esto regresa a escena un tema que ha tomado mucha más fuerza con el paso de los años: el del poder que tienen los jugadores al interior de un club. Y no el que hace referencia a que sin duda son los actores principales de este deporte, sino al de su capacidad para tomar actitudes que obedecen íntegramente a sus intereses, al grado de poder ir en contra, incluso, de los de su propio empleador.

Los casos sobran en el equipo del centro de Londres, pero la famosa “tendida de cama” es una práctica común en instituciones como el Real Madrid, con Rafa Benítez o Julen Lopetegui como los casos más recientes, el Manchester United con Jose Mourinho o incluso a nivel Selección, con Argentina en Rusia 2018 como el caso más claro.

Después del incidente en la final, el Chelsea ha comunicado una sanción para Arrizabalaga, donando su salario de una semana a la caridad, a través de la fundación del propio club. Una cantidad reportada de 221 mil euros, el equivalente a poco menos de 5 millones de pesos mexicanos.

El dinero que envuelve hoy al futbol global, en conjunto con una cultura de la irresponsabilidad, que día a día parece permear en cualquier nivel de la sociedad, ha tergiversado la visión de los protagonistas de la obra, llevándolos a creerse superiores a una institución de la que son apenas una parte minúscula.

Generalmente, este tipo de actos se justifican con una supuesta pasión mal enfocada, pero la aparición constante de estos episodios, deberían alertar a las directivas de los clubes alrededor del mundo, toda vez que basta un pequeño desencuentro o una ligera molestia de algún jugador, para que el intento de un proyecto y el trabajo de cientos de personas consiga tambalearse.

Es común que el pleito termine siempre en favor de los que saltan al campo, siendo el sacrificado el que se queda en el banquillo, porque aunque no es mi intención plantearlos como víctimas, todo indica que a día de hoy, para ser técnico no basta un titulo de entrenador y años de estudio… también se requiere la capacidad de convertirse en niñero.

 

Andres Rodriguez
¡Andriu! Estudiante de comunicación en la Ibero, apasionado del fútbol. Sufriendo con el Cruz Azul desde que tengo memoria y enamorado del Chelsea desde aquella final en Moscú. Si tú no crees en ti, nadie va a hacerlo.

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¡Andriu! Estudiante de comunicación en la Ibero, apasionado del fútbol. Sufriendo con el Cruz Azul desde que tengo memoria y enamorado del Chelsea desde aquella final en Moscú. Si tú no crees en ti, nadie va a hacerlo.

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