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Final de Libertadores en Europa: un consuelo irónico

29 de noviembre. Apenas 5 días después de que se suspendiera la vuelta de la final de la Copa Libertadores entre River y Boca ya se rumoraba que el juego sería en Madrid, España. Asombrado por la decisión, un presentador de la cadena de tele argentina TNT Sports explicó la ironía: “la Copa Libertadores de América, me da San Martín, Bolívar, Artiga, O’Higgins, luchando para liberar a este continente de la opresión del imperio español… ¿y dónde vamos a jugar la final? A Madrid”.

https://www.youtube.com/watch?v=Wnys5f8gO_U (desde 1:20)

No importa si el juego se ve desde la óptica argentina o española, la final de vuelta es un consuelo inútil. De entrada, el aficionado argentino tendrá que ver la final desde casa con el remordimiento de no poder vivir el encuentro desde el estadio (hablando del hincha de River). Pero además de la distancia, el partido del domingo será visto más como un remedio casero, una solución rápida para definir al campeón del torneo. Sin embargo, esta forma de ver el juego hará olvidar el eterno problema inicial, que es la violencia dentro del futbol argentino.

Roque González, sociólogo argentino que vive en México desde 2015, es aficionado al futbol. No apoya a Xeneizes ni a los Millonarios, pero entiende que este deporte es más que un juego en su país. Para él, la “absurda” conexión que hay en Argentina entre política y deporte ha provocado estos episodios de violencia en la final de Libertadores. “Macri fue presidente de Boca en los 90 y ahí inició su ascenso político hasta ser presidente del país. Y Angelici, actual presidente de Boca, es una especie de ministro de justicia “a la sombra de todos”, dentro del gobierno de Macri. (…) por eso en este partido la vida se para en Argentina pero no para ver un espectáculo deportivo, sino para agradarse, insultarse y casi hasta para matarse entre sí”, explica Roque.

Y como la final se jugará en Europa, Roque González cree que será un forma “ridícula e irrisoria” de esconder la verdadera problemática: “el decidir jugar este partido (aquí, en Madrid o donde sea) es como poner toda la basura por debajo de la alfombra, como olvidar por qué se está jugando dos o tres semanas después de lo previsto y no aceptar que la violencia se ha desbordado en la sociedad argentina”.

Pero viendo todo desde el lado español, el Boca-River jugado en su país también un simple consuelo. No conforme con tener a dos de los mejores equipos del mundo (Real Madrid y Barcelona), España albergará el partido más importante del continente que conquistaron. Y aunque durante toda esta década su ilusión (o mejor dicho, obsesión) fue ver a Merengues y Blaugranas disputando una final de Champions, el partido del domingo en el Bernabéu será lo más cercano a esa fantasía futbolera.

Por último, Simón Bolívar dijo en su juramento del Monte Sacro (en 1805): “No daré descanso a mi brazo ni a mi espada hasta el día en que hayamos roto las cadenas del dominio español que nos oprime”. Quién diría que casi 300 años más tarde la CONMEBOL, oprimida esta vez por el interés económico que genera este encuentro en todo el mundo, busca refugio en España para ser liberada.

 

 

@alfredo_crosby

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