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La batalla de los tres frentes

Siete años después de inaugurar el Mundial de Sudáfrica 2010, el futbol volvió a poner a México en un partido importante el 11 de junio

No son las victorias las que ganan aficiones, no es un juego bonito el que llena estadios, nunca había sido más cierta la afamada frase que se escucha todos los fines de semana, porque sí, goles son amores. Juan Carlos Osorio tardó en entenderlo, y con ausencias, sin el nuevo goleador histórico del Tri y en un inmueble con menos de una tercera parte de su capacidad, el incómodo, constante y llanero rival centroamericano fue la víctima del nuevo descubrimiento del metodólogo Osorio.

En un marco totalmente diferente, la política amenazaba con opacar lo deportivo, y en plena época de inclusión mundial, una palabra bisilábica con connotación homofóbica tomaba una vez más el escenario. 85 000 gargantas fueron más que 50 decibeles del sonido local y el invitado incómodo de la FIFA se volvió a presentar en el Estadio Azteca, que también recibía al más odiado de sus huéspedes, la selección de Estados Unidos, que por cierto, a diferencia del anfitrión tenía —literalmente en la espalda—, a toda la comunidad LGBT.


De las tres batallas, la política, la cultural y la futbolística, México ya perdía una. La política se fue mermando, pancartas antiTrump y antimuro que perdían credibilidad cada que Guzan despejaba o sacaba de meta, porque si de discriminación se trataba, el estúpidamente afamado grito definitivamente se acercaba más al discurso de Trump que al de defender a las minorías haciendo que la “victoria” en un frente significara la derrota en el otro.

La tercera y última batalla la terminaron peleando los que supuestamente importaban más, un Tricolor lleno de bajas con la cabeza más en Rusia que en Santa Ursula intentó pero no concretó lo que se hubiera significado el asegurar el puesto por el que tanto se peleó cuatro años atrás, pero más importante aún dejar al vecino en una posición de incertidumbre y presión de cara a la clasificación.

Ahora son tres puntos lo que separan a México de ir por una nueva oportunidad, por lo pronto, en siete días podra probar lo que Rusia tiene preparado para el mundo.

@daniel_san_

Daniel Sánchez
Estudiante de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Intelectual y amante del deporte. Periodista deportivo en potencia.

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