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Las sedes: San Petersburgo

Rusia siempre fue un país de contrastes muy marcados. Por un lado, la opulencia en qué vivían los zares y el atraso del campo en la nación que tenía, aún, técnicas medievales. Entonces fue que Pedro El Grande diseñó una ciudad que funcionara como la puerta del país hacia occidente.

Así nació San Petersburgo: el santo patrono del gobernante, “piedra” sobre la que se edificó la iglesia de Cristo. Esta era la piedra para la vida rusa, la urbana.

Nació entonces la Fortaleza de San Pedro. El primer edificio y bastión de la ciudad ante una posible invasión, sobretodo de naciones del Báltico, donde tenía puerta hacia el comercio naval.

Entonces llegó 1712 y la capital de Rusia se movió de Moscú a San Petersburgo. La historia al revés. Los palacios de Verano e Invierno fueron alzados y el zarismo vivió su época de gloria en el suelo de la nueva sede del gobierno.

Con dos siglos con el régimen, finalmente estalló la revolución. El Zar Nicolás II fue asesinado en el famoso pasaje y un nuevo orden se creó en Rusia. La hoz y el martillo dieron inicio a su jefatura y el ideólogo más famoso de 1917, se convirtió en el nuevo patrono: Leningrado.

La historia dio un giro y las capillas de San Basilio se convirtieron en las nuevas centinelas de la capital de la Unión Soviética. Moscú se convirtió en el epicentro y Leningrado quedó en un segundo plano, aunque como un bastión importante.

Hoy, regresó al nombre de su esplendor: San Petersburgo. En cuestiones deportivas, tienen al futbol ruso en el Zénit. Celestes que son contendientes al título de forma regular.

Pero su máximo aporte al mundo, es una de las colecciones más fastuosas e importantes del arte: el Museo del Ermitage. Murillos, Goyas y Gaugins comprenden una pinacoteca comparable al Met en Nueva York y al Louvre en Paris. Ni siquiera la revolución se atrevió a tocar el Palacio.

Y llega la pelota a la ciudad que es la ventana a occidente, pero esta vez, siendo ventana para el mundo entero.

 

@omarrgc 

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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