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Los buenos no siempre ganan

El tenis ama a los villanos. En un espacio de protocolo, donde el juez sólo tiene que decir “gracias” para que siete mil 500 personas guarden silencio después de la ovación más ruidosa tras un punto espectacular en cuestión de segundos. Es la estampa de color que tiñe el purísimo blanco del deporte.

McEnroe, Agassi y ahora Nick Kyrgios como el heredero de esta posición. Las narrativas, particularmente las del espectáculo encuentra estos equilibrios: para un Dr. Jekyll debe haber un Mr. Hyde, para unos Beatles debe haber unos Rolling Stones. Es la dicotomía de encontrar una identificación en cualquiera de los polos de las buenas costumbres o todo lo contrario.

Pero lo que llama la atención es la naturalidad del personaje: no es una máscara. Los colmillos no caen cuando las luces del estadio se entregan al último punto y se tiene que esperar al día siguiente. Simplemente sé es así: un ademán natural para provocar un abucheo: los reflectores a cualquier costo. De eso también están construidas las estrellas.

Pero además, está el factor deportivo: el “chico malo” está protegido por un aura de capacidad que puede sustentar los desplantes. No es sólo el payaso en busca de atención: en este caso, es quien eliminó a Rafael Nadal y Stanislas Wawrinka, favoritos indiscutibles del torneo.

Y después de tres partidos consecutivos llevando el partido a la última instancia, al encuentro final bajo el rito narrativo riguroso de introducción, desarrollo y desenlace, Nick Kyrgios está a las puertas del final anticlimático, de cuando las dos fuerzas se enfrentan una y otra vez, pero termina con el triunfo del “villano”, que de cierta forma se puede leer como una especie de redención: un Coyote que alcanzó al Correcaminos y un raqueta que alcanzó su primer título a pesar del degaste, de la afición y del draw.

 

@omarrgc

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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