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Los que pagan al final

“El hoyo negro”: un espacio de parafernalia digna de carnaval, vestida de negro y plata: cultura pop: Darth Vader y muchos caballeros Sith, monstruos del cine de horror y personajes de creación propia visten una de las tribunas más icónicas de la NFL, que dicho sea de paso, pertenece a uno de los equipos más pintorescos de la liga.

“The Autumn Wind is a Raider…” rezaba John Fascenda en el épico poema escrito por Steve Sabol dedicado a los “malosos”. Un equipo que se tomó en serio su apelativo y se transformaron en el ícono: rudos, de juego difícil, castigos. La encarnación del villano en un terreno de juego. Pero indiscutiblemente exitosos: tres Super Bowls entre la edición IX y XVIII, con John Madden, Jim Plunkett y Dave Casper como efigies.

Oakland era la sede de este éxito, tanto en imagen, como en el campo. Sin embargo, las se encendieron con la falta de apoyo para mejoras en el estadio y los reflectores hollywoodenses tomaron por sorpresa al norte de California: para 1982, sus Raiders se habían ido.

Un par de temporadas bastaron para darle a Los Ángeles un trofeo Lombardi y el idilio se fue trasladando, fiel a la identidad del equipo a otros brazos de la cultura: sus jerseys y gorras fueron íconos del incipiente movimiento LA Hip Hop y Gangsta Rap, representados por N.W.A.

Pero el mismo camino nómada de los Raiders forzó otro viaje, ésta vez de regreso. Oakland se convirtió en su hogar tras el éxodo de la NFL del segundo mercado televisivo más importante de los Estados Unidos, que rompieron, por cierto, sus ex vecinos Carneros de Los Ángeles.

Para 2017, con una circunstancia por demás parecida, Las Vegas se convirtió en la nueva casa de los Raiders, a pesar de las protestas por parte de los fanáticos.

Finalmente el último capítulo en la historia de los Raiders de Oakland está escrito: se podrán despedir de la que fuera su ciudad natal en 2019, jugando en el Coliseo de Alameda County: al final, otra ciudad que se adapta: la del “pecado”. Los vientos del otoño cambian de dirección y sólo dejarán nostalgia a sus aficionados en forma de “agujero negro”: de la ausencia, de ver esos dos colores fuera de lugar, enamorando a otra ciudad donde podrán jugar, pero difícilmente podrán llamar casa.

 

@omarrgc

 

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

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