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Moneyball: David vs. Goliath

“Giants are not what we think they are. The same qualities that appear to give them strength are often the sources of great weakness.” Malcolm Gladwell.

Durante la historia hemos vistos grandes hazañas, casos increíbles que no creíamos que podrían llegar pero en efecto se hicieron presentes y cambiaron el curso de la humanidad.

Uno de estos es el de David vs. Goliath, este enfrentamiento entre dos seres totalmente diferentes pero que al final el que nadie creía que podía vencer al gigante salió triunfador.

Todos recordamos el año de 1989 por la caída del Muro de Berlín, esta hazaña que nos enseño a todos como puede existir paz y podemos unirnos a pesar de las diferencias. 

Una hazaña menos recordada  que también cambio el rumbo del mundo pero en los deportes en Estados Unidos, fue la de los Atléticos de Oakland. A pesar de contar con la nomina más baja de las Grandes Ligas, Billy Beane, su gerente general, alias, “Brad Pitt”, modificó el juego estructurando un equipo campeón con lo que muchos creían escombro. Este hecho no había sucedido nunca antes y creo un precedente inexplicable que creíamos nunca volveríamos a ver algo parecido, hasta ahora.

Por un lado tenemos a David o los A’s de Oakland que están a punto de volver a postemporada siendo el equipo con la menor nomina en la actual temporada de la MLB con 130 millones de dólares.  

Del otro lado tenemos Goliath o los Yankees que son actualmente la franquicia más cara del béisbol con un valor de 4,000 millones de dólares y el costo de su nómina es de 250 millones de dólares. Por el otro lado los Atléticos tienen un valor de 139 millones de dólares. 

La disparidad que existe entre estos equipos  es increíble y el hecho de que con tanta diferencia los dos están enfrentándose en el partido de comodín y pasar a la Serie Divisional nos enseña que al final Moneyball sigue vigente. 

Esperemos ver una buena batalla entre David vs. Goliath o Atléticos vs. Yankees, donde la historia todavía está por escribirse y nada queda escrito hasta el final. Un mito por excelencia que recuerda que los títulos nunca lo ganan sólo los uniformes.

 

@vaneyero

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