Imprenta Lo de hoy

Muchos años después frente al pebetero

Barranquilla. El punto donde convergen el Río Magdalena y el Mar Caribe. Postal inequívoca de Gabriel García Márquez. Simón Bolivar emprendiendo el último viaje, el olor a Guayaba inconfundible de la Mamá Grande, el barco de vapor donde Fermina Daza y Florentino Ariza consumaron su amor.  Sin embargo, la semilla de la joya de la costa atlántica tiene más notabilidad por ser la tierra donde germinó Macondo.

Todo nació en la Cueva. Valga la comparación, la “Caverna” de los Beatles. Un restaurante tertulia donde la intelectualidad se reunía y donde encontraron que los escenarios etéreos del joven Gabo podían traducirse al Caribe. Así comenzó la historia de los Buendía.

Una historia cíclica, como el deporte; igual que el arte. Cada cierto tiempo, el fuego, el hielo o la soledad regresan. Hoy es turno de la antorcha. Por segunda vez será la Puerta de Oro, sede del evento que reúne al norte del sur de América con el sur del N0rteamérica. Quizá la región del nuevo continente que más comparten en costumbres, lenguaje y razas, por supuesto, con las características endémicas de cada nación.

La última vez fue 1946. En teoría era en el 42, pero la Segunda Guerra Mundial impidió la realización de estos juegos, suplentes de San José de Costa Rica, quién declinó la organización.

Para ese momento, el evento ya tenía cuatro ediciones en su haber y por primera vez, los Centroamericanos se establecían fuera de una capital. Los deportes llegaron a 19 disciplinas y los atletas a poco más de 1500, con la primer participación de las Antillas Holandesas, República Dominicana y Trinidad y Tobago.

Después de 20 días de competencia, Cuba se llevó, por segunda vez en su historia, el medallero, superando por tres preseas doradas a México, el otro titán de la zona. Únicos ganadores en la historia de la competencia.

Hoy, la cueva deportiva se ha abierto y en ese sentido, además, con el marco del regreso a las raíces del pueblo olvidado por antonomasia, estamos de nuevo ante dos estirpes que llevan 92 años de grandeza regional, que cada cuatro años, vuelven a tener una oportunidad sobre su tierra.

 

@omarrgc

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

Comments

comments

Conoce al autor

Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic