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Mussolini y el Mundial del ’34

Por: César Cuervo


Fascismo y futbol. Italia 1934, el Mundial que se vio manchado por la política. Vencer o morir, era la única frase que tenían en la cabeza los futbolistas italianos, quienes habían sido obligados a ganar esa Copa del Mundo en su país, por el dictador fascista Benito Mussolini. En caso de no hacerlo, el fusilamiento era su destino.

A lo largo de la historia muchos han sido los gobiernos que han aprovechado el futbol para hacer propaganda política y Mussolini, probablemente sea el que más abusó de esto. Para la Copa del Mundo de 1934, el dictador de Italia quería demostrar la supremacía de su raza ante el resto del planeta. El primer paso fue asegurarse que la sede se quedara en casa.

Una vez que el torneo les fue entregado, lo siguiente era acomodar las piezas del ajedrez para dejarle en bandeja de plata el título a la Azzurri. El primer paso fue arreglar el sorteo de modo que les tocara el rival más sencillo en los octavos de final, vencieron 7-1 a Estados Unidos y el siguiente obstáculo era España.

Un partido que se les complicó pero que con ayudas arbitrales pudieron forzar un segundo encuentro en el que se impusieron por 1-0.

El sueco Ivan Eklind fue el árbitro de la semifinal en la que eliminaron al equipo sensación del torneo, la sorprendente Austria. Lo relevante de esto fue que un día antes del partido, el silbante se reunió en Milán con el dictador Mussolini, supuestamente como una simple cortesía.

Lo extraordinario de esto, fue que para la final, fue el mismo árbitro y se volvió a reunir con el mandatario de Italia. Las verdaderas razones todavía se desconocen.

El futbol mueve a las masas y unifica ideologías, pero también ha sido víctima de políticos o dictadores que han visto en el deporte su oportunidad de mandar un mensaje, no necesariamente positivo, a millones de personas.

Así fue el camino turbulento de un equipo que estaba obligado a ganar o destinado a morir…

@elCesarCuervo

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