Destacado Imprenta Uncategorized

Siempre Favre

Ninguna historia comienza con el “había una vez”. Antes tuvo muchos más. Instantes que van construyendo los cimientos de un presente que en aquel momento se pensaba distante. 1997: Super Bowl XXXI. Una historia que comenzó para mí y que definiría, incluso, los caminos que elegiría para la vida.

Puede ya sonar repetitivo, pero hay verdades que sólo se entienden con el panorama completo: la niñez. El resquicio de la memoria que evoca las primeras emociones: el juego, la ilusión y una emoción desbordada. Un esfuerzo por repetirlo todas las semanas, de regresar al instante cuando un balón se disfrazaba de arcoiris y encontraba la olla de oro en las manos de un receptor al cruzar la línea de gol.

Todavía evoco esa imagen: el número cuatro entregando su primer pase en Super Bowl a Andre Rison con una espiral perfecta. Magia pura. De lo que se construyen los héroes.

Al terminar ese juego, el corazón me latía verde y amarillo gracias, precisamente, a ese “pistolero”: Brett Lorenzo Favre.

Pero la historia realmente comenzó un 11 de febrero, en 1992. Ron Wolf, otrora ejecutivo de los Jets, quería al talento de Southern Mississippi, pero le fue arrebatado una selección de draft antes de su turno por los Falcons. Sin embargo, el proyecto no surgió como esperaba.

Entonces, el cambio: un desconocido reserva a cambio de una primera ronda de draft. Pocos entendieron la apuesta: un as incógnito que llegaba para complementar el otro que tenían como entrenador: Mike Holmgren.

Una franquicia que vivía del pasado: las leyendas: Lambeau, Lombardi, Hutson, Starr, Nitschke. Todos congelados en el tiempo: tres décadas con apenas un triunfo en postemporada.

Y aunque en principio, parecía que el proyecto era Dan Majkowski, los caprichos del destino, llevaron a la construcción de un nuevo héroe. La remontada frente a Cincinnati abrió el mito.

Contrastes: jugador más valioso de la liga, pero con una adicción a un analgésico. Sombras y luces que perfilan un ser humano que al disfrazarse con casco y hombreras luce como algo más y que en 1996, con el regreso del Trofeo Lombardi a casa lo confirmó.

El “hombre de hierro” por excelencia. Jugar el mejor partido de su vida a unas horas de haber fallecido su padre en una actuación que conmueve, que lanzó más pases de anotación que nadie en 2003 con el pulgar roto, que nos llevó al éxtasis con su pase 421 de anotación.

Héroe y traidor. Retiro y regreso. Primero en berrinche: después de la última imagen como Packer, con una intercepción que costó el Super Bowl, el héroe merecía su lugar, pero cuando se vistió de morado y amarillo para un equipo al que Green Bay se enfrenta dos veces por año y al que barrió, dolió. Y hubo gozo cuando la racha se fue: cuando las luces se apagaron para el viejo Favre. Cuando Rodgers nos llevó al juego grande.

Pero un día, ese recuerdo también se desvaneció: el regreso a casa. Primero, Salón de la Fama en Lambeau Field. Ver al ídolo nos llevó a la memoria. Cuando se presentó en Canton, Ohio, con los otros inmortales como un Packer, todo quedó en el pasado.

Hoy, a 27 años de la decisión que devolvió el orgullo al “pueblo chico de los juegos grandes”, yo sigo pensando en ese jugador que en tiempos de un negocio multimillonario, de fronteras rotas por la televisión, no se trata del dinero, ni la fama: se trata del juego. Por el anillo, por el equipo y por el amor a este deporte, gracias, Brett Favre.

 

@omarrgc

Omar García
Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar. Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más. Packer/Puma/Diablo/Met/Magic

Comments

comments

Conoce al autor

Omar García

Omar García

Cuando era niño, mi sueño siempre fue ser un jugador más valioso del Super Bowl. Apenas vi mis habilidades atléticas supe que sería un riesgo… para el que me viera jugar.

Un día, negado a vivir como un fanático más, encontré en el periodismo la oportunidad de estar alrededor de este juego… aunque después de todo, sigo siendo un fanático más.

Packer/Puma/Diablo/Met/Magic