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Gancho izquierdo

[dropcap]E[/dropcap]l umbral del nocaut, decía Cus D’ Amato, es ese lugar incierto donde cuerpo y mente se desentienden el uno del otro. Origen y no consecuencia: un peleador bien entrenado, en plenitud física y con determinación, no puede ser derribado por un golpe visto; un mandoble o un latigazo, da igual, porque si en ese golpe puede adivinarse la trayectoria, e incluso la potencia, el sistema nervioso calcula un estimado del daño, codifica los estímulos, reparte el proceso a través de distintas terminaciones en la corteza cerebral, y luego el cuerpo, bajo aviso, sin sorpresas, responde en consecuencia al daño previsto: dolor, inflamación, coagulación de la sangre. En cambio, una combinación relampagueante o un golpe salido de quién sabe dónde, sin importar la fuerza con que se propine, posee grandes posibilidades de correr un velo negro sobre el afectado.

FILE - This is a Wednesday , Sept. 11, 1974   file photo of Muhammad Ali, right, as he  boxes with sparring partner Larry Holmes during his first workout at the N'Sele , Zaire training camp  in preparation for his title bout with heavyweight champion George Foreman  It was 40 years ago that two men met just before dawn on Oct. 30, 1974, to earn $5 million in the Rumble in the Jungle. In one of boxing's most memorable moments, Muhammad Ali stopped the fearsome George Foreman to recapture the heavyweight title in the impoverished African nation of Zaire.   (AP Photo/Horst Faas, File)
FILE – This is a Wednesday , Sept. 11, 1974 file photo of Muhammad Ali, right, as he boxes with sparring partner Larry Holmes during his first workout at the N’Sele , Zaire training camp in preparation for his title bout with heavyweight champion George Foreman It was 40 years ago that two men met just before dawn on Oct. 30, 1974, to earn $5 million in the Rumble in the Jungle. In one of boxing’s most memorable moments, Muhammad Ali stopped the fearsome George Foreman to recapture the heavyweight title in the impoverished African nation of Zaire. (AP Photo/Horst Faas, File)

Esto lo recuerda Norman Mailer en The Fight cuando Ali se dejaba usar como saco de golpeo por sus sparrings (Larry Holmes, en la foto) durante el campamento en Zaire, previo a la pelea contra George Foreman.

Sin siquiera levantar los brazos, Muhammad Ali absorbía combinaciones enteras, como previendo un encuentro prolongado en el cual se viese obligado a canalizar el castigo a lo largo de toda su humanidad. Estaba enseñándole a su cerebro el camino de vuelta al mundo de los vivos: sembraba migas de pan alrededor de un ring que prometía volverse laberinto.

Rodrigo Márquez Tizano

@rmtizano

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